4780 kilómetros es la longitud de la red de galerías y colectores subterráneos que convierten el subsuelo de Madrid en un complicado laberinto. Más de 3.000 kilómetros son colectores de difícil acceso, de poco más de un metro de altura. La Unidad de Subsuelo de la Policía vigila esta ciudad paralela.

Casi 5.000 kilómetros de galerías y colectores recorren Madrid bajo tierra. Un queso de gruyère vigilado por la Unidad de Subsuelo de la Policía y que ha querido conocer su máxima responsable en la capital. La Delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, se ha calzado las botas de goma y el mono blanco policial para recorrer cloacas, canalizaciones y galerías de servicio.

«Es un lugar donde las condiciones de trabajo son realmente complicadas», explica Cifuentes. «Es estrecho, húmedo, resbaladizo, peligroso, con torrentes de aguas fecales y de todo tipo de residuos».

En la Avenida de la Albufera, en Madrid, durante las pasadas vacaciones de Semana Santa unos ladrones asaltaron una oficina bancaria. Lo hicieron realizando un agujero desde esta red de alcantarillado. Un butrón desde el subsuelo es algo poco habitual, propio de delincuentes muy especializados.

«El butrón que se hace desde el subsuelo es un butrón muy técnico, tiene que ser una persona con una capacidad técnica importante, no se comete fácilmente”,ha señalado el jefe de la Unidad de Subsuelo de la Policía.

Durante el pasado año los policías del subsuelo realizaron casi 8.000 servicios en la capital, muchos de ellos precisamente en el entorno de bancos, joyerías o peleterías que podrían sufrir uno de estos butrones. Aunque la mayor parte del trabajo de estos policías se centra en vigilar los itinerarios de personalidades y el entorno de actos y edificios oficiales. Ayudados, también aquí, por los ojos que todo lo ven, las cámaras de vigilancia.